La depresión y la ansiedad no aparecen de golpe. Avisan. Pero no como imaginas.
Avisan cuando el cuerpo empieza a hablar:
cuando te tiembla el párpado sin motivo,
cuando te despiertas a las 3 de la mañana… y ya no vuelves a dormir, cuando lo que antes te gustaba… deja de hacerte sentir algo.
Cuando todo pesa un poco más. Cuando todo cuesta un poco más. Y lo dejas pasar.
Porque “no será para tanto”.
Hasta que lo es. No esperes a romperte para hacer caso. Escúchate antes. Cuídate antes.
Porque la salud mental no se pierde de un día para otro… se va apagando poco a poco, en silencio.
Y tú mereces darte cuenta a tiempo. ❤️

Deja un comentario