Hay un momento en la vida en el que te das cuenta de algo incómodo, pero profundamente liberador: no todo lo que te duele necesita ser entendido… necesita ser soltado.
Durante mucho tiempo creemos que sanar es analizar, entender, encontrar respuestas. Nos preguntamos una y otra vez:
¿Por qué me hicieron daño? ¿Qué hice mal? ¿Por qué a mí?
Pero llega un punto en el que seguir buscando respuestas no sana… solo te mantiene dentro de la herida. Si estás en ese punto, en mi libro hablo justo de eso: de cuando entender ya no es suficiente y necesitas empezar a salir de ahí.
Vivir desde la herida y no darte cuenta.
Vivir desde la herida es tomar decisiones desde el miedo, desde el abandono, desde la inseguridad. Es: Elegir relaciones que confirman lo que temes. Callarte para no perder a alguien. Sentirte culpable por poner límites. Depender emocionalmente de quien se queda… o de quien se va. Y lo más duro no es vivir así. Lo más duro es que se vuelve normal.
Yo también normalicé muchas cosas que me rompían, y en el libro cuento esas situaciones porque sé que muchas mujeres se van a ver reflejadas.
El verdadero cambio: dejar de entender y empezar a elegirte.
Aprender a amarte no va de reconstruir cada historia del pasado. Va de algo mucho más incómodo… y mucho más poderoso: Dejar de justificar el dolor y empezar a priorizarte.
No necesitas entender completamente por qué alguien te hirió para decidir que no quieres volver a vivir así. No necesitas cerrar todas las heridas para empezar a tratarte mejor.
Porque el amor propio no nace cuando todo está resuelto… nace cuando decides no abandonarte más.
Ese fue el punto de inflexión en mi historia. En mi libro explico exactamente cuándo dejé de justificar lo injustificable y qué cambió a partir de ahí. Poner límites sin culpa (aunque te cueste)
Uno de los mayores bloqueos cuando empiezas a elegirte es este: el miedo a decepcionar, el miedo a que se vayan, el miedo a quedarte sola…
Pero aquí hay una verdad que cambia todo: pcada vez que no pones un límite, te lo estás quitando a ti. Poner límites no es egoísmo. Es dejar de traicionarte.
Si esto te cuesta, en mi libro hablo de situaciones reales donde no supe poner límites… y cómo eso me pasó factura.
Construir un amor propio que no dependa de nadie.
El verdadero amor propio no se construye cuando todo va bien. Se construye cuando decides sostenerte incluso cuando alguien se va. Cuando entiendes que: Tu valor no cambia por quien te elige. Tu historia no te define, pero sí te transforma. Tu pasado explica, pero no justifica lo que aceptas hoy.
Este es uno de los aprendizajes más importantes que comparto en mi libro, porque cambia completamente la forma en la que te relacionas contigo y con los demás.
Mi historia y por qué escribí este libro.
Este proceso no lo hablo desde teoría. Lo hablo desde haber vivido etapas donde me perdí intentando que otros no se fueran. Aguanté más de lo que debía. Me olvidé completamente de mí misma.
Y fue precisamente desde ahí donde empezó todo. No escribí este libro desde una versión perfecta de mí. Lo escribí desde la reconstrucción. Lo escribí para que, si tú estás en ese punto, no te sientas sola. Y para que entiendas que sí se puede salir de ahí, aunque ahora no lo veas.
Si te has sentido identificada con lo que estás leyendo, puedes encontrar mi libro aquí en mi web.
No se trata de entender, se trata de soltar.
Quizá no entiendas nunca del todo lo que te hicieron. Quizá no tengas todas las respuestas.
Pero sí puedes tomar una decisión: dejar de vivir desde eso, dejar de justificarlo, dejar de repetirte. Aprender a amarte no es mirar atrás buscando sentido. Es mirar hacia adelante… eligiéndote sin culpa. Para cerrar ciclos. Si has llegado hasta aquí, no es casualidad. Algo de esto te ha tocado.
Y si sientes que estás en ese proceso de reconstrucción, mi libro puede acompañarte en ese camino. No como una solución mágica, sino como una historia real en la que puedes verte…
Gracias por leerme. Gracias por compartir.
Espero poder acompañarte en tu proceso.
.


Deja un comentario